7.8.05

Algunos mansos: San Francisco de Asís


Oh Señor, haz de mi
un instrumento de tu paz:

Donde hay odio, que yo lleve el amor.
Donde hay ofensa, que yo lleve el perdón.
Donde hay discordia, que yo lleve la unión.
Donde hay duda, que yo lleve la fe.
Donde hay error, que yo lleve la verdad.
Donde hay desesperación, que yo lleve la esperanza.
Donde hay tristeza, que yo lleve la alegría.
Donde están las tinieblas, que yo lleve la luz.

Oh Maestro, haced que yo no busque tanto:
A ser consolado, sino a consolar.
A ser comprendido, sino a comprender.
A ser amado, sino a amar.

Porque:
Es dando, que se recibe;
Perdonando, que se es perdonado;
Muriendo, que se resucita a la Vida Eterna.

2 comentarios:

Dama Luna dijo...

la mansedumbre de Francisco se siente aun hoy en las praderas de Asis. Desembarcar emocionalmente en Asis es hacer un viaje al mundo medieval y sentir que el espiritu de Francisco esta tan presente como en aquella epoca.
y la mansedumbre de Francisco es tan intensa, tan impresionante, tan verdadera, tan admirable que convocandola uno siente que la paz se le instala a uno en todo el cuerpo... y pensar en Francisco como parte de un proceso creativo es una unificacion que me resulta de lo mas conciliatoria.
el domingo estare viendo esos mansos. tus mansos. los actuales y los medievales. estoy segura que en los de ahora podre ver los de antaño y si me doy una vuelta por Asis, seguramente vere en aquel a estos de ahora, a este Rogojin, a esta Nastasia y a este Myshkin. y a este tantanian seguramente.

Dama Luna dijo...
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