12.5.08

Los Mansos en Alemania


Formaremos parte de la próxima edición del Festival Theaterformen en Braunschweig - Alemania.

Más info aquí.

26.11.07

La traducción de la crítica que salió en Brasil

Viajes por zonas sombrías
por Mackzen Luis

El origen de Los Mansos -uno de los representantes de Argentina en Riocenacontemporanea- es la novela El Idiota de Fedor Dostoievski, de la que el director Alejandro Tantanian se apropia para establecer conjunciones narrativas y otros tiempos dramáticos. La historia contada por un idiota, alguien que ve más allá de lo evidente (N de T: de lo aparente o el fenómeno en tanto aparición), se confunde con las biografías de los personajes de la novela, de los actores y del director.

Esas intersecciones, que penetran los conflictos creados por el autor ruso, son capaces de crear una superestructura escénica en que el proceso narrativo es triturado por fragmentos de sus propios recuerdos. Tres actores, como personajes de El Idiota, como representaciones de sus propias memorias, y aun como proyecciones de las semenjanzas evocadas, ocupan en el montaje de Alejandro Tantanian un espacio que se pretende abstractamente poético.

Lo que evoluciona en escena son sentimientos, llevados a paroxismos musicales, a exacerbaciones enfermas y contrapuntos radicales. El humor choca en lo trágico; lo patético en el melodrama, en movimientos continuos de aproximar, por contraste el proceso escénico.

Además de la música, punto de convergencia de estados del alma, las imágenes, horizontalizadas por el escenario de Oria Puppo, la iluminación de Jorge Pastorino y la coreografía de los actores por ese espacio alargado ambientan las tensiones que nacen de las condiciones que los personajes traen en si.

La bellísima escena en la que el cuadro de Cristo se asocia a la biografía de Dostoievski, a lo que él escribió en su novela, y las resonancias en los actores-personajes, es tan arrebatador en cuanto a algunos monólogos que diseñan otras metáforas visuales. El final, en que la desilusión y el abandono se reducen a la caricia a una ratita, cobra fuerza poética en su devastación afectiva.

El director A.T. crea esa tesitura dramática como si en esa respiración infartante captase el aire enrarecido de memorias irrecuperables. Nahuel Perez Biscayart, Mirta Bogdasarian y Ciro Zorzoli adoptan una interpretación agresivamente provocativa, que tiene en su sustrato fuerte carga emocional, haciendo de Los Mansos una exposición dolorida de zonas sombrías.

14.10.07

El libro

Editorial Losada acaba de publicar dentro de su colección Nuevo Teatro un volumen que incluye: Cine Quirúrgico, Una anatomía de la sombra, El Orfeo, Ispahan y Los Mansos. Corran a sus librerías para procurarse un ejemplar. Incluye algunos hits de este blog.




13.10.07

Los Mansos en Río de Janeiro

Ecos brasileños:

Viagens por zonas sombrias

Macksen Luiz

A origem de Los mansos, um dos representantes da Argentina no riocenacontemporânea, é a novela O idiota, de Fiodor Dostoiévski, mas que o diretor Alejandro Tantanian se apropria para estabelecer conjunções narrativas e outros tempos dramáticos. A história contada por um idiota, alguém que vê para além das evidências, se confunde com biografias de personagens do livro, com a dos atores e do diretor.

Essas interseções, que permeiam os conflitos criados pelo autor russo, são capazes de criar superestrutura cênica em que o processo narrativo é triturado por fragmentos de fatos e de sentimentos que se juntam como lembranças. Três atores, ora personagens de O idiota, ora representações de suas próprias memórias, e ainda projeções de semelhanças evocadas, ocupam na montagem de Alejandro Tantanian um espaço que se pretende abstratamente poético.

O que evolui em cena são sentimentos, levados a paroxismos musicais, a exacerbações doentias e a contrapontos radicais. O humor esbarra no trágico, o patético no melodrama, o intimista no épico, em movimentos contínuos de aproximar, pelo contraste, o processo cênico.

Além da música, ponto de convergência de estados de alma, as imagens, horizontalizadas pelo cenário de Oria Puppo, a iluminação de Jorge Pastorino e a coreografia dos atores por essa área alongada ambientam as tensões que nascem de condições que cada um dos personagens já traz em si.

A belíssima cena em que o quadro do Cristo se associa à biografia de Dostoiévski, ao que ele escreveu na sua novela, e às ressonâncias nos atores-personagens, é tão arrebatador quanto alguns monólogos que desenham outras metáforas visuais. O fim, em que a desilusão e o abandono se reduzem ao afago a um rato, adquire força poética na sua devastidão afetiva.

O diretor Alejandro Tantanian cria essa tessitura dramática como se em respiração arfante captasse o ar rarefeito de memórias irrecuperáveis. Nahuel Pérez Biscayart, Mirta Bogdasarian e Ciro Zorzoli adotam interpretação agressivamente provocativa, que tem em seu substrato forte carga emocional, fazendo de Los mansos dolorida exposição de zonas sombrias.

12.10.07

Vista desde el hotel

El interior de nuestra pileta brasilera


La silla

Catering carioca

Delicias pre-función

Algunas fotos de Los Mansos en Río

El SESC


El cartel del SESC - Marquesina carioca


Llegando a la sala


Un rato antes de estrenar


Prueba de luz


El público del estreno


El comienzo


So in love made in Brazil


El Cristo de Holbein

Todas las fotos © Ernesto Donegana

En este festival...

... estuvimos

El otro Cristo, el de Río.

31.7.07

Para el recuerdo: Io t'abbraccio

Este dúo acompañaba a los espectadores al dejar la sala de Los Mansos / Cantan Andreas Scholl (el más grande entre los grandes) y Anna Caterina Antonacci (la más grande entre las grandes) & que lo disfruten.

8.7.07

El día después: la demolición






"Mañana demuelen nuestra pileta: señal extraordinaria de que este espectáculo es y será único."
del post Una carta para el final

Fotos © Oria Puppo
tomadas el sábado 7 del mes 7 del año 2007 por la mañana: el final es - entonces- inexorable: bienvenido sea.

Algunas fotos de la última función

Cantar para olvidar la tristeza


So in love para el final


El cuento del tren: Rogojin miente por última vez


La casa de la infancia y las ratas encontradas por vez definitiva: Myshkin se queda para siempre en su casa de infancia.


Un saludo para el recuerdo: final.

Fotos © Oria Puppo
(desde un lateral y no desde la platea)

A pedido de Santiago

La Galazzi, nuestra Nastasia

Nastasia
Cuando nací la nena se había muerto. Y yo nací porque ella se murió. La nena era hija de mis padres. La primera. Murió agarradita de los fierros de los médicos. Fórceps. La cabecita aplastada y el cuerpito menudito, menudito. La enterraron en el jardín: cerca del rosal. El cuerpito de la nena hizo crecer el rosal. Tenía forma de fórceps el rosal.
Pausa.
El hombre que amé se fue abriéndose la cabeza de un tiro: manchó los libros con su sangre. Me despedí para siempre del amor cuando aquel tiro estalló en la cavidad de su boca. La boca que yo besé. El hombre que amé se llamaba Levón.
Pausa.
Cuando supe del amor, el destino me dio la furia y la sangre de Levón. Fui mansa. Hasta aquel beso que reventó en mi boca.
Pausa.
Muerte y más muerte.
Pausa.
Muerte y más muerte.
Pausa.
No entiendo.
Pausa.
Muerte y más muerte.
Pausa.
Las de otros.
No la mía.
Pausa.
Mi historia es un cuchillo.

Silencio largo.

Fragmento de Los Mansos de Alejandro Tantanian

7.7.07

Annabella escribe

¿Cómo escribir esto ahora, recién llegada, terriblemente dormida? Pero, ¿cómo no escribirlo ahora, cómo permitirme dejarlo para después? ¿Cómo explicar todo lo que Los mansos significó en mi vida aunque yo estuviera del lado de afuera? (no hay afuera, ni siquiera hay un “debajo del escenario”, Los mansos siempre permitió la sensación de estar todos “adentro” y esa es una de las cosas que la hacen tan única como dice Tantanian en el post).
Empezar por el principio (y escribir el comentario más extenso de la historia de los blogs): por una de esas arbitrariedades típicas del Bafici el año pasado caí en la función de prensa de Glue. Y caí, de hecho, de culo, pasmada, cuando descubrí a Nahuel (a quien ya había descubierto aunque sin haberlo descubierto del todo unos cuantos meses antes en El aura). Después se vino la entrevista y después Los mansos. Y después… todo lo que me pasó con Los mansos.

Desde la primera vez que la vi y salí cuestionándome muchas cosas desde una lógica extremadamente estructurada, hasta las siguientes en las que iba descubriendo siempre nuevas aristas, y las finales, en las que ya era capaz de repetir el diálogo junto a los actores. Cada función a la que asistí me trae un recuerdo: la obra me pegó de distintas maneras, dependiendo del punto justo en el que yo me encontraba en la vida en cada momento. Llevé a casi todos mis amigos (muchos de los cuales hoy supieron ser también reincidentes, para acompañarme en la despedida). Los vi a todos: a Nahuel, a Suardi, a Sancerni, a Galazzi, a Zorzoli, a Bogdasarian. Me reí mucho, con el helado de cerezas al maraschino y la señora que se levantó y se fue durante el toshka toshka sapitaia cambiando el resto de la función. Me pegó siempre muy fuerte (cada vez más fuerte) el monólogo de Nastasia, esa muerte y más muerte, la de los otros, no la mía.


Es imposible hoy pensar que no voy a poder volver a verlos ningún viernes, que ese árbol (del que me quise robar una ramita y no me animé) no va a volver a elevarse, que el idiota no va a imitar a una ratita, que nadie va a volver a cruzar ese piletón (que ya no estará) con una vela encendida.
Odio que las cosas se terminen, y no puedo evitar pensar que con el fin de Los mansos hay una pequeña partecita de mi memoria que se cierra, una pequeña historia que llega a su fin.
Hoy cuando llegué al Camarín, me saludó el señor de la puerta. Me dio vergüenza. Y me causó un poco de gracia. Claro. Era la octava vez que iba a ver Los mansos. Yo sabía que iba a ser la última, y supongo que el señor también. Lo mínimo que podíamos hacer era saludarnos. Al fin y al cabo era una despedida.
Tanto escribir al pedo simplemente para decir que voy a extrañarlos enormemente; que amé, amo y amaré a Los mansos y a cada uno de los que lo engendraron, criaron y cuidaron; que fue difícil decir adiós desde la sillita de plástico, teniendo plena conciencia que esta sí era la última vez que iba a escuchar cada línea, escrutar cada gesto, dejarme llevar por cada sentimiento; y que así como más comúnmente hay canciones que acompañan períodos de nuestras vidas, un período de la mía estará por siempre unido a Los mansos.
Es difícil decir adiós, pero los dejo (antes de que me dé más vergüenza que saludar al señor de la puerta).
Besos.
Anabella.

6.7.07

Carta de despedida

Debo una carta.
No una despedida, sino una elegía.
No una elegía, sino el recuerdo de una epifanía.
No una epifanía sino, en mi caso tres, número mágico. Las tres veces que fui insumisamente manso, sentado en la sala "tarkovstantaniana".
Ahora escombros, pero habitados por todos nosotros.
¿Quién camina sobre el hombro de quién para salvar, o salvarse, para hundir, para flotar? ¿Quien juega con un pequeño raton roedor de la memoria? ¿Quién ve nacer para siempre un árbol eterno y renacido? ¿Quién pierde o tira una fotografía en un tren para que se produzca el encuentro? ¿Quién canta como en un musical tan alegre que hace nacer una fuente "De lágrimas"? ¿Quién dice que Los Mansos terminó?
Quién dice que algo que está tan vivo en la piel de todos los que participaron en la ceremonia, en la piel del alma, en sus pliegues, no siga siempre: "tal vez mañana".

Debo una carta.

Y si es elegíaca, es porque celebra que algo estuvo vivo en este tiempo que no podra ser jamás inane con experiencias como Los Mansos.
Y lo recuerda y revive con rusa argentina universal pasión.
Un beso a todos por todo lo que nos dieron.
Y como diría otra rusa: quisera oir el sonido del corazón de todos, actores, oficiantes, técnicos, público, y besar ese latido. Que es también, el mío.

PD: Y en lo muy personal: gracias por tantos viernes inolvidables de cenas post-función a las que fui, al principio de colado, perdido entre incipientes amigos, hasta sentirme parte de la familia, de la experiencia infinita del amor en cuerpo vivo.

Un beso enorme,
Alejandro Ricagno
Insumisamente manso, (y tal vez ruso - tal vez por qué no?).

Una carta para el final

Una tormenta --- : eso.
Trajo uniones amorosas: casamientos, casas nuevas, novios.
Novias hizo: trajo hijos.
Desarmó pasados, confortó almas, exorcizó fantasmas, trajo otros nuevos (más calmos, más adultos).
Festejó cumpleaños, sopló velitas, pidió deseos.
Acompañó dolores, enfermedades, accidentes: de todo eso salimos indemnes, más fuertes: así, hoy.
Trazó nuevas geografías en los cuerpos.
Permitió que algunos que habían dejado el escenario lo volvieran a habitar (espero que para siempre).
Armó familia: unió lo más lejano: acercó el cielo a la tierra.
Como una tormenta en tiempos de sequía trajo lo que cada uno deseaba.
Yo pude dejar atrás un enorme pasado, yo pude gracias a todos ustedes seguir creyendo en mí como artista, yo pude dejar hablar a mis abuelos, a mi sangre, que estaba tan callada, tan sufriente, tan en silencio.
Yo pude amar a un hombre hermoso porque Los Mansos tiene en el corazón de sus palabras otro hombre hermoso: proverbial, arquetípico.
Yo volví a ver la cara de mis abuelos frente a la maravilla de la creación.
Yo volví a darle una oportunidad a Levón para que explicase su suicidio.
Yo le ofrecí a Novella (mi madre) una historia dolorosa pero propia.
Yo pude - siempre con ustedes, siempre gracias a todos ustedes - crear una obra única (así lo creo, no por su "importancia" sino por su singularidad).


Hoy termina.
Mañana demuelen nuestra pileta: señal extraordinaria de que este espectáculo es y será único.
Euforia tengo, dolor tengo, ganas de besarlos a todos, ganas de llorar (lloro hoy mientras escribo esto, sí).
Los que me conocen bien saben que Los Mansos fue para mí un espacio de contención y de felicidad: el refugio al dolor y a la vida que a veces no es mansa.
Los Mansos termina hoy y hay que celebrar la muerte porque es señal de que estuvo vivo: muy vivo.
Y saber que vamos a crear otro y otro y otro: nunca igual a éste: mejor o peor (no sabemos), pero nunca igual.
Así: una tormenta: bella y única: Los Mansos: nuestra vida juntos: el futuro: lo que sigue: lo que vendrá.

Los quiero: gracias, por la enorme felicidad de llegar hasta acá.

Alejandro.

2.7.07

La última función

Acabo de llegar de un viaje maravilloso por Alemania. Todo anduvo más que bien por esas zonas (pueden consultar el blog de La libertad). Hoy, lunes 2 de julio de 2007, estoy en Buenos Aires y me preparo para una semana especial. El viernes bajamos definitivamente con Los Mansos, el tiempo es, entonces, el de la despedida. No hay mucho más por decir, sólo agradecer a todos los que hicimos posible este espectáculo que (lo sabemos) nos cambió la vida para siempre. Gracias también a los que nos leen desde acá, a los que nos acompañaron en cada función, a los que supieron decirnos lo que pensaban: a todos, entonces. Sólo eso. Ya podré escribir un poco más cuando este jet lag me abandone. (Risas).

2.6.07

23:30

sí: ése seguirá siendo nuestro horario. Sólo quedan 5 funciones: el 6 de julio nos despedimos definitivamente. En la sala se estrenará un nuevo espectáculo cuyo diseño no permite compartir sala: ése es el motivo de nuestra despedida. Los esperamos. A todos los que no vinieron, a todos los que están por venir, a todos los que saben volver. Los Mansos inició su cuenta regresiva.

26.5.07

Una nota a Nahuel (y sus amigos)

Link sobre el título del post.