29.6.06

los mansos y yo

bueno, a ver si trato de organizar mis ideas.

primero: bueno, la primera impresión, el espacio, la luz. tengo la suerte de ver la función un día de tormenta en el que el cielo está naranja flúo y, de vez en cuando, entra resplandor de relámpagos por las ventanas del techo. es curioso, el color del cielo combina felizmente con la puesta de luces, la iluminación.

segundo: al principio me cuesta un poco entrar, superar el momento ´estoy en un teatro y estos son actores que están representando algo y ahora están diciendo unos textos'. supongo que también tiene que ver con que creo entender, en este segundo momento, que estoy asistiendo a algo narrativo, que me van a contar una historia. que nastasia está no felizmente ligada a... suardi (cómo era el nombre? algo con r.) y llega el idiota que se enamora de ella y entonces hay un conflicto.

tercero: supero ese momento, algo extraño sucede. los actores dejan de ser actores representando y pasan a ser esa otra cosa: cuerpos en un espacio iluminados por una cierta luz, cuentan algo, algo que les pasa. no sé si es sugestión o qué (tampoco creo que importe) pero empiezo a percibir algo que tal vez tenga que ver con el proceso. empezás por un texto, dostoievski y de repente eso algo, eso todo que es dostoievski o dostoievski en vos te atraviesa. todo se vuelve más confuso, lo narrativo se atomiza y multiplica, se vuelve menos claro y muy intenso. a mí, personalmente, que los personajes escuchen música y que no sólo los acompañe, siempre me gusta mucho. es decir: el play back, en éste caso, me conmueve, no puedo evitarlo, la música tiene esa cosa tan potente que ataca directamente al cuerpo, ¿no? la relación entre los cuerpos, los de ellos, se vuelve confusa, se tocan, juegan, se besan, se golpean, se caen, se mojan, cuentan, se cuentan historias. ahora dicen y están diciendo. la obra se caotiza, ellos se caotizan y a mí me gusta. también me gusta, particularmente, cómo dice maría inés... es tan vulnerable, está tan ahí, esa ella está tan rota y tan ahí... ¿no?

cuarto: los textos. hay, también, una suerte de random de textos, ¿no? de dostoievski, tuyos, ¿de los actores? no sé. recuerdo, así, después de un par de días, aquél texto que dice nahuel acerca de la utilidad de los hombres que actúan y los que sufren, o el relato del fórceps de nastasia, y el de los espejos, de nahuel también, esos espejos en lo que no deberían reflejare los muertos. supongo que éstos tres, sobre todo, me resultaron conmovedores (junto al playback, claro). no, y el de dostoievski frente al cuadro a punto de tener un ataque de epilepsia, también.

quinto: el árbol. qué lindo lo del árbol! qué lindo que digan lo de vivir y morir rodeados de árboles y gente y que después el árbol, en efecto, aparezca. momento conmovedor...¿5? perdí la cuenta. lamento que dure tan poco la imagen del árbol, éso nada más, hermoso nahuel bajo el árbol con su ratoncito negro, negro brillante, bajo el árbol. creo que podría haber asistido a ésa imagen por veinte minutos.

bueno, no sé, éso más o menos. te felicito tanta, aunque sea tan tonto felicitar, ¿o? qué demonios, igual te felicito, porque es un trabajo muy intenso y muy personal y éso, llega.

mail que nos mandó romina paula (directora, autora, actriz y amiga de ariel y de martín) después de ver los mansos un sábado lluvioso de junio.

1 comentario:

luciana dijo...

Qué casualidad que se me ocurra comentar hoy esta maravillosa obra y encontrar un comentario de romina paula (con cuya escritura simpatizo y mucho), que revela en su opinión varias cosas que comparto.
En principio y mas allá de aspectos visuales, sonoros y hasta narrativos, los personajes brillan como piedras preciosas en estado bruto, refulgen en su propio dolor, ¨sostienen¨ en su cuerpo: a veces la angustia, otras el enamoramiento, el miedo o los celos y llevan cada emoción a la máxima potencia sin la mínima desviación.
Hecho este descubrimiento, empiezo a sentir que todo lo que se vé y todo lo que se escucha se fusionan con los personajes mismos.
Ya no es solo la construcción de un espacio en el cual transcurre una acción, es mucho más que eso, es una simultaneidad de acciones que confluyen todo el tiempo en el ¨ahora¨.
Parece que hasta el pasado se vuelve presente cuando cada uno cuenta sus juegos infantiles, entonces ya no hay tiempo porque la sensación que ellos sintieron en ese pasado está quieta y se transmite cuando hablan.
El texto es maravilloso y tan delicado que, como ví la obra el año pasado, temo equivocarme si hago referencia al mismo (aún de las historias hermosas uno se olvida ciertas sutilezas que son importantes).
De todos modos, la sensacion queda.
Felicitaciones a los actores que interpretan a Rogoshin, Myshkin y Nastasia (la actual interpretación siento que ha de conservar esa magia por tratarse de Sancerni)y a Tantanián por ser tan excelente creador, que si bien en este caso re-crea al gran Dostoievsky, lo desarma y lo arma de nuevo, se apropia de la historia y logra que se conserve el contexto y la geografía donde se gestó, que parecen estar ¨ahí¨, presentes, en todo el transcurso de la obra.
Los felicito a todos y ojalá sigan por mucho tiempo. Gracias.