14.4.06
La Garbo por Suardi
Luciano Suardi (nuestro Rogojin) dirige a María Inés Sancerni (nuestra flamante e inquietante Nastasia Filipovna) y a un elenco maravilloso en Quiero estar sola, un bellísimo espectáculo que - con texto de Diego Manso - se presenta los viernes a las 23 en ElKafka. Imperdible.
Se estrena GLUE en el Bafici
Mañana - sábado 15 de abril a las 23:15 - se estrena la peli que protagoniza Nahuel en el marco del Bafici.
Los Trinidad Guevara
Los Mansos ha sido nominado a los premios Trinidad Guevara a lo Mejor de la Producción Teatral 2005 (otorgado por el Ministerio de Cultura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires) - en los siguientes rubros:
- Mejor diseño escenográfico: Oria Puppo
- Mejor diseño de iluminación: Jorge Pastorino
- Revelación masculina: Nahuel Pérez Biscayart
- Mejor actriz protagónica: Stella Galazzi
3.4.06
Nastasia Filipovna Barashkov por Galazzi
Muchas personas intuyen lo que acá se va a escribir, pero pocas lo gritan: Stella Galazzi es enorme. Desarma cada una de las palabras que yo pude haber escrito para transformarlas en algo propio, visceral y definitivo. Yo no estuve en la función del sábado - la última de este período de Stella - yo no quise estar. A veces el dolor asume rostros de indiferencia. Stella es una compañera de camino dese hace mucho tiempo, Stella es un ser que amo y que creo de difícil reemplazo emocional, Stella se va de Los Mansos por dos meses o por el tiempo que ella decida: pero lo que es difícil - al menos lo es para mí - es aceptar este silencio que definitivamente se hace cuando su actuación no está. El proceso de trabajo de esta obra fue devastador para cada uno de nosotros y sólo los que estuvimos dentro del mismo sabemos lo que estoy nombrando. Los Mansos no es un espectáculo que se ensayó y se estrenó, Los Mansos es un largo camino que ahora encuentra un hiato, un desvío, una otra cosa. Estas palabras son para despedir a Stella y también bienvienen a María Inés que se atreve a hacerse cargo de esto que pasa y lleva adelante un trabajo muy, pero muy difícil. Inesa encuentra en ella los motores para que Nastasia se aleje de Stella y lo logra. Ahora sobre el escenario estarán Luciano, Nahuel e Inesa y nosotros - el equipo de Los Mansos - seguiremos sintiendo la presencia de Stella: Nastasia se escribió sobre su cuerpo y sobre su historia, Nastasia pudo cantar So in love porque Stella quería cantar, Nastasia llora sobre el cuerpo de su hermana muerta porque Stella supo llorar, Nastasia puede golpear a Myshkin con las palabras porque Stella sabe golpear y Nastasia puede ser ahora de Inesa porque Stella es sabia. Por todo esto: gracias Stella y gracias Inesa. Por muchas noches más todos juntos, siempre.Alejandro Tantanian
El ensayo de ayer
Una pasada en domingo: María Inés se prueba la ropa de Nastasia. Y los efectos son devastadores. Otra Nastasia - entonces - para la furia de Rogojin y la mansedumbre de Myshkin: María Inés encuentra otro espacio - otro registro - otra manera de ver las cosas en este mundo triangular. La tristeza parece ser otra - más parecida a la tristeza de Myshkin, más cercana al dolor del Cristo de Holbein. Un camino - aparentemente - menos espinoso el de la vida de esta Nastasia: sin embargo - cuando cae abatida por el filo del cuchillo sentimos que Nastasia nunca deseó otra cosa que morir. María Inés disfraza de ingenuidad ese deseo.
19.3.06
Nastasia Filipovna Barashkov es María Inés Sancerni
Inesa - así la llamamos quienes la queremos mucho - ya está ensayando y estamos seguros que deslumbrará a sus fanáticos y a quienes aún no la han descubierto (pocos, por suerte). Con este post queremos - entonces - bienvenir a nuestra nueva Nastasia Filipovna Barashkov.
Nuevos horarios desde abril
1.3.06
Una geometría oscura y brillante
Acerca de Los Mansos, de Alejandro Tantanian
Los Mansos es una obra de Alejandro Tantanian estrenada por primera vez en agosto del año pasado y repuesta nuevamente a principios de este mes. Las funciones se realizan los viernes y sábados a las 23: 15, en uno de los nuevos escenarios de El Camarín de las Musas. En este caso, se trata un galpón con techo de chapa y piso de cemento, fraccionado cerca de la mitad por una suerte de pileta o fosa (similar a la que usan los mecánicos para revisar a los autos). Esta fosa funciona como una especie de Salón de Usos Múltiples: es el río que atraviesa el príncipe, es una casa, es el tren en el que se encuentran los personajes. Aquí, y, en un pequeño semi-piso al que se accede mediante una escalera ubicada al fondo de la sala, transcurre la acción de la obra. Los Mansos se define como un “espectáculo sobre motivos de El idiota de Dostoievski”, en la que se funden igualmente diversos elementos de la propia vida de Tantanian y de los actores. Luciano Suardi (Rogojin, sin dudas el trabajo más sólido), Stella Galazzi (Nastasia) y Nahuel Pérez Biscayart (Myshkin, “El idiota”), componen el elenco. Es importante señalar que todo el proceso de construcción de la obra e intervención del espacio fue registrado en un blog de internet (http://losmansos.blogspot.com) y en la muestra fotográfica de Ernesto Donegana. Naturalmente, este gesto muestra una voluntad de desmontar la preocupación exclusiva por el resultado de la obra, por la obra como producto, e intenta dirigir la atención al proceso que la sostiene, confirmando, al mismo tiempo, el deseo de esfumar las fronteras entre el arte y la vida.
En la geometría de Los Mansos, digámoslo así, predomina la figura del triángulo: no sólo el de los personajes en escena, sino también el que estos en conjunto forman con Dostoievski y Tantanian. Si Dostoievski construye sus novelas con material de su propia vida (por ejemplo, el hecho de que El Idiota sufra, al igual que él, de epilepsia), Tantanian practica un ejercicio similar (con la vida del escritor ruso y con la suya propia) y le da cuerpo a su historia en tres personajes. Como explica en el propio blog: el “yo” está desplegado sobre los tres al mismo tiempo; cuando el “cuerpo de actores” se ocupa de la historia (de la vida de Tantanian), el “yo”, como quería Rimbaud, también “es otro”. Myshkin puede ser Cristo, manso, martirizado y atacado (tal como se exhibe durante la obra en el cuadro de Holbein), o Dostoievski, delirando en la enfermedad, o el propio director, contando la historia que dice “la verdad”. Si cada uno de los personajes necesita del otro para llegar a lo que busca (Myshkin, su casa de la infancia; Rogojin, la felicidad absoluta; Nastasia, la tranquilidad), Tantanian, como dijimos, se vale de los textos del escritor ruso para buscar su propia historia y de los personajes para corporizarla.
La fosa en la que se mueven los personajes está rodeada por un tabique que los cubre de las rodillas para abajo. Ellos sueñan, no tienen (al menos, no lo sabemos) los pies en la tierra. Pero el cielo es también el lugar de los muertos, entonces la superficie adquiere, en la imaginación del espectador, la impactante fisonomía de un nicho. Lo que vemos es lo que hay: no existe una profundidad ni un detrás de escena en el que la verdad se revele como tal.
Los Mansos es un entramado de imágenes hermosas y oscuras --- basta recordar el cruce por el borde del río-fosa que hace el príncipe con la vela en la mano, la escena final, o la carrera por llegar a Nastasia entre Rogojin y Myshkin, durante el cumpleaños de éste último. Imágenes extrañas: al momento de analizar el Cristo muerto de Holbein, reproducido también en una de las paredes de la fosa, lo que se escucha es música… de un judío. Sobre el final, un árbol se levanta del suelo con un mecanismo de sogas y poleas. Los actores se adelantan a sus personajes y revelan al público su intimidad. Las luces alternan constantemente entre el blanco, el amarillo y el azul. El escenario de Los Mansos es un bosque melancólico, brillante, lleno de voces que susurran. Es el instante imperceptible en el que la vida se vuelve obra de arte.
Nicolás Vilela
Los Mansos es una obra de Alejandro Tantanian estrenada por primera vez en agosto del año pasado y repuesta nuevamente a principios de este mes. Las funciones se realizan los viernes y sábados a las 23: 15, en uno de los nuevos escenarios de El Camarín de las Musas. En este caso, se trata un galpón con techo de chapa y piso de cemento, fraccionado cerca de la mitad por una suerte de pileta o fosa (similar a la que usan los mecánicos para revisar a los autos). Esta fosa funciona como una especie de Salón de Usos Múltiples: es el río que atraviesa el príncipe, es una casa, es el tren en el que se encuentran los personajes. Aquí, y, en un pequeño semi-piso al que se accede mediante una escalera ubicada al fondo de la sala, transcurre la acción de la obra. Los Mansos se define como un “espectáculo sobre motivos de El idiota de Dostoievski”, en la que se funden igualmente diversos elementos de la propia vida de Tantanian y de los actores. Luciano Suardi (Rogojin, sin dudas el trabajo más sólido), Stella Galazzi (Nastasia) y Nahuel Pérez Biscayart (Myshkin, “El idiota”), componen el elenco. Es importante señalar que todo el proceso de construcción de la obra e intervención del espacio fue registrado en un blog de internet (http://losmansos.blogspot.com) y en la muestra fotográfica de Ernesto Donegana. Naturalmente, este gesto muestra una voluntad de desmontar la preocupación exclusiva por el resultado de la obra, por la obra como producto, e intenta dirigir la atención al proceso que la sostiene, confirmando, al mismo tiempo, el deseo de esfumar las fronteras entre el arte y la vida.
En la geometría de Los Mansos, digámoslo así, predomina la figura del triángulo: no sólo el de los personajes en escena, sino también el que estos en conjunto forman con Dostoievski y Tantanian. Si Dostoievski construye sus novelas con material de su propia vida (por ejemplo, el hecho de que El Idiota sufra, al igual que él, de epilepsia), Tantanian practica un ejercicio similar (con la vida del escritor ruso y con la suya propia) y le da cuerpo a su historia en tres personajes. Como explica en el propio blog: el “yo” está desplegado sobre los tres al mismo tiempo; cuando el “cuerpo de actores” se ocupa de la historia (de la vida de Tantanian), el “yo”, como quería Rimbaud, también “es otro”. Myshkin puede ser Cristo, manso, martirizado y atacado (tal como se exhibe durante la obra en el cuadro de Holbein), o Dostoievski, delirando en la enfermedad, o el propio director, contando la historia que dice “la verdad”. Si cada uno de los personajes necesita del otro para llegar a lo que busca (Myshkin, su casa de la infancia; Rogojin, la felicidad absoluta; Nastasia, la tranquilidad), Tantanian, como dijimos, se vale de los textos del escritor ruso para buscar su propia historia y de los personajes para corporizarla.
La fosa en la que se mueven los personajes está rodeada por un tabique que los cubre de las rodillas para abajo. Ellos sueñan, no tienen (al menos, no lo sabemos) los pies en la tierra. Pero el cielo es también el lugar de los muertos, entonces la superficie adquiere, en la imaginación del espectador, la impactante fisonomía de un nicho. Lo que vemos es lo que hay: no existe una profundidad ni un detrás de escena en el que la verdad se revele como tal.
Los Mansos es un entramado de imágenes hermosas y oscuras --- basta recordar el cruce por el borde del río-fosa que hace el príncipe con la vela en la mano, la escena final, o la carrera por llegar a Nastasia entre Rogojin y Myshkin, durante el cumpleaños de éste último. Imágenes extrañas: al momento de analizar el Cristo muerto de Holbein, reproducido también en una de las paredes de la fosa, lo que se escucha es música… de un judío. Sobre el final, un árbol se levanta del suelo con un mecanismo de sogas y poleas. Los actores se adelantan a sus personajes y revelan al público su intimidad. Las luces alternan constantemente entre el blanco, el amarillo y el azul. El escenario de Los Mansos es un bosque melancólico, brillante, lleno de voces que susurran. Es el instante imperceptible en el que la vida se vuelve obra de arte.
Nicolás Vilela
7.2.06
Otra mirada sobre Dostoievski

Inspirada en "El idiota", la obra que repuso Alejandro Tantanian, sigue sólo a tres de sus personajes.
Juan José Santillán. Especial para Clarin
El ex integrante de El Periférico de Objetos, Alejandro Tantanian, repuso Los mansos en un viejo galpón, devenido sala teatral junto al Camarín de las musas. Inspirada en El idiota, de Fedor Dostoievski, la obra sigue sólo a tres de sus personajes: Nastasia (Stella Galazzi), su pretendiente Rogojin (Luciano Suardi) y a Myshkin, "El idiota" (Nahuel Pérez Biscayart). Pero el viaje de Myshkin, paradigma del hombre bueno derrotado por sus propias mezquindades, será apenas la superficie sobre la que se deslizan una serie de elementos biográficos sin referente concreto. Por allí avanzan los personajes como única voz y también por separado.
Un excelente trabajo de iluminación de Jorge Pastorino acentúa el efecto de cercanía entre espectador-actor ideado por Tantanian. Sobre esa base, los encuentros de Nastasia (Galazzi) y Rogojin (Suardi) logran una vitalidad extrema. En Los mansos, el lugar del narrador es múltiple en voces y, por lo tanto, en sentidos desplegados sobre el espacio.
Sucede que el entramado biográfico de los personajes se traza sobre una perspectiva que diluye su objeto desde lo formal-espacial hasta lo narrativo. Es decir, la sala no es un espacio convencional, sino un galpón adaptado acorde a la perspectiva de los cuerpos en escena. Tampoco lo aparentemente autorreferencial, esgrimido por el autor, es tal. Se pulveriza por la voz de los personajes de Dostoievski (Anastasia, Rogojin y El Idiota), por datos biográficos del autor de Crimen y castigo y, entre otras cosas, por un bosquejo polifónico del pasado de los actores. "¿Quién habla y desde qué lugar?" son preguntas que activan el engranaje de la puesta.
Hay un eje formal en la perspectiva de la obra. Se trata del óleo El Cristo muerto, realizado por el retratista alemán Hans Holbein (1497-1543). Su estilística se caracterizó por la deformación de la imagen retratada por medio de la anamorfosis. Esa estrategia de composición no es sólo la burla a la lógica de una perspectiva sino, además, una armonía en quiebre. Que la proyección de ese cuadro de Holbein, en una de las paredes de la sala, sea un momento de bisagra en la obra no es casual. Los tres personajes se complementan para detallar la imagen y Rogojin dirá: "frente a este cuadro uno no tiene otro camino que perder la fe".
La tensión de una perspectiva y la respuesta física ante un bosque de imágenes que se derrumba sobre el sujeto, sitúa la mirada. Es decir, marca la disposición rectangular del público en la sala y el movimiento de los personajes a los que, por momentos, se los ve por partes.
Los mansos tiene una perspectiva esquiva, elíptica. Lo frontal, como en los retratos dobles de Holbein, nunca otorga un sentido unívoco. En suma, se trata de una experiencia sobre texturas de lo sensible. Donde el amor, y su contracara de muerte, son fugacidades en los reversos de una misma subjetividad desdoblada hasta el sinsentido. Sin duda, es una experiencia compleja para el espectador. No porque remita inequívocamente a El idiota. Dostoievski es la excusa para atravesar, a bordo de un trabajo actoral impecable, una puesta que resulta íntegra en el temporal de planos que desarrolla.
5.2.06
Martin es cocinero y es italiano

nuestro bienamado Martín Tufró faltó del país para el reestreno con sobrados y excelsos motivos: en Italia cocinó un postre frente a selecta audiencia. Nace una estrella de la gastronomía y - como siempre - no es profeta en su tierra. La receta que presentó en competición y por la cual fue seleccionado es un biscuit de coco con bavarois de almendra y un mousse de amaretto. Fue esta extrema delicadeza la que presentó frente a los famélicos peninsulares. Ahora Tufró está entre nosotros otra vez y nosotros celebramos su vuelta con este post.
Nahuel es King Kong
2.1.06
25.11.05
Una nota en Clarín

aquí y aquí:
TEATRO: ENTREVISTA CON ALEJANDRO TANTANIAN
Infiel a Shakespeare
El director y dramaturgo viajó a Suiza para montar "R0meo y Julieta" con asistentes argentinos
Susana Villalba. ESPECIAL PARA CLARIN El director, dramaturgo y actor Alejandro Tantanian acaba de viajar a Suiza para dirigir Romeo y Julieta invitado por el Teatro de Lucerna. Este teatro, ubicado en el cantón alemán y dedicado a ópera, danza y teatro de texto, cuenta con subsidio estatal y un elenco de actores estables. El director del área teatro, Peter Carp, ya conocía a Tantanian y su obra por haber coincidido con él en las Becas de la Academia de Stuttgart, o sea que no espera precisamente una versión fiel de la obra de Shakespeare. Por el contrario, la libertad con que Tantanian podrá decidir se refleja en incluso en el equipo que suele acompañarlo: Oria Puppo en vestuario, Edgardo Rudnitzky en diseño sonoro y Jorge Macchi en escenografía. "Macchi había visto una foto de refugiados del Katrina en una cancha de básquet y de allí tomó el diseño espacial", contó el director antes de partir.
¿Cómo relacionó una cancha de básquet con "Romeo y Julieta"?
Es una de las obras más difundidas de Shakespeare así es que trabajo con el supuesto de que el público ya la conoce y la tomo como material para otro desarrollo. Puse el acento en que voy a contar con un elenco alemán con el que no nos conocemos y no compartimos el idioma. Así es que pensé partir de lo que Romeo y Julieta significa para cada actor, lo que significó en su vida y en su carrera, cómo se acercó cada uno a ella por primera vez. De ahí derivó la idea de la situación inicial: los actores están en un sitio del que no pueden salir porque algo afuera es amenazante, por eso la idea de refugio, y comienzan a contar historias, un poco como en el Decamerón. Así se irá armando Romeo y Julieta, como el relato que se impone en esa noche hasta que en el final no se sabe si los que mueren son los personajes o esos actores que cuentan sobre los personajes. En esto tiene algo de similitud con Los mansos, que se fue desarrollando paralelamente a que iba pensando la otra.
Tantanian se refiere a la obra que deja montada en El camarín de las musas y que está basada en El idiota de Dostoievsky. En ella superpone anécdotas biográficas y de las biografías de los actores con momentos de los personajes memorables del escritor ruso. "En Los mansos aparece la idea de Dostoievsky de que sólo en la caída el hombre puede ser como Cristo. Y en lo que voy a encarar ahora en Suiza me detuve en que en Romeo y Julieta, si leemos la obra sin creer que ya sabemos de qué se trata, encontramos que también aparece una pulsión muy fuerte hacia el suicidio. Me interesó pensarla como si cada uno de los amantes deseara al otro porque intuye a la persona con la que irá a la muerte. Trabajé entonces con las cartas de los poetas que se suicidaron, desde Pizarnik a John Donne, de von Kleist a Silvia Plath, basándome en el libro El dios salvaje, de Al Alvarez. También me basé en la ensayista argentina Nelly Schnait, que analiza en el relato de Platón cómo Sócrates mientras va muriendo va poniéndole palabras a la muerte, y eso lo confronta con la muerte de Deleuze que, en cambio, es como un grito.
En suma, Tantanian intenta revisar los mitos a través de los cuales pensamos la muerte y el amor con un discurso predeterminado, y confrontarlo con el suicidio como voluntad, en el sentido de que lo trágico no es un destino que nos acontece inevitablemente. Romeo und Julia, como se escribe allí, se estrenará en Lucerna el 13 de enero y pasará a formar parte del repertorio durante seis años.
En sus últimos trabajos, este director intenta generar o recrear en el espectador la emoción de cuando uno se acerca por primera vez a un texto, así trabajará su Romeo y Julieta y así ocurre en Los mansos, en la que es frecuente, dice, ver salir a los espectadores con lágrimas en los ojos. Sin embargo, aunque sus primeras obras no eran tan emotivas, ya aparecía en ellas una idea que por lo visto continúa: va apareciendo en fragmentos una obra que se está escribiendo en escena desde tantos puntos de vista como actores hay en el escenario. Esto puede rastrearse fácilmente ahora que acaban de aparcer dos libros de Tantanian autor. Uno inaugura la nueva colección Teatro de Editorial Colihue y reúne cinco de sus primeras obras. Otro, en las ediciones del Centro Cultural Ricardo Rojas, incluye dos obras y dos óperas, encabezadas por la que da nombre al libro: Muñequita o juremos con gloria morir.
Un año pleno para un director que además realizó la puesta en escena de algunas óperas contemporáneas en el CETC, repuso su espectáculo musical de lágrimas, con el que estuvo también en Europa, y continuó con su tarea de docente en la Escuela de Arte Dramático de la Ciudad de Buenos Aires.
6.11.05
Premios Teatro del Mundo
Los Mansos ha sido nominado en las siguientes categorías para los Premios Teatro del Mundo (otorgados por la Universidad de Buenos Aires), a ser entregados el 7 de diciembre próximo en la sala Batato Barea del Centro Cultural Ricardo Rojas:
Los esperamos a todos en la entrega. Ya les daremos mayores precisiones.
- Mejor diseño de edición de texto: Gonzalo Martínez
- Mejor fotografía teatral: Ernesto Donegana
- Mejor diseño espacial: Oria Puppo
- Mejor diseño de iluminación: Jorge Pastorino
- Mejor actriz: Stella Galazzi
- Mejor actor: Nahuel Pérez Biscayart
- Mejor obra
31.10.05
29.10.05
Jueves 3 de noviembre
22.10.05
Moira Soto en la radio dijo esto...
MOIRA SOTO hizo la crítica de Los mansos de Alejandro Tantanian, y dijo cosas como:*Es una pieza interesantísima, pero creo que es importante que el espectador vaya preparado para ver un teatro diferente de lo habitual en cuanto a que la propuesta es de mucha calidad y de mucha exigencia para el espectador, de esta especie de escenas autobiográficas a su vez apoyándose en los procedimientos de la novela de Dostoievsky que hacen que esta obra, que además transcurre en un espacio totalmente atípico, se convierta en una experiencia francamente singular, casi diría insólita, en una ciudad donde estamos viendo teatro de lo más diverso, experimental y de mucha búsqueda. Este experimento de Tantanian va un poco más lejos.
*No responde a una narrativa convencional. Leer la novela El idiota, vendría muy bien para saber las intenciones de Tantanian. Hay una muestra y en el teatro hay textos escritos en el pasillo que conviene leer, todo contribuye a que además esta creación de Tantanian sea un paquete que viene con algo más que lo que se ve en el escenario, que es muy curioso. Esta obra llega como una síntesis esencial y no pretende narrar algo paso a paso, por lo que entra a este espacio fantástico que se ha creado.
*Estos actores no solo responden a la novela y a datos auto biográficos de Tantanian, en un momento los actores hablan de dónde son, de dónde vienen, mencionan un dato familiar y así incorporan algún datillo de su propia biografía, lo que vuelve al espectáculo algo muy complejo e interesante.
*El vestuario es atemporal y alude a una época pasada. La escenografía es extraordinaria. En las paredes de una especie de piletón aparecen las huellas de un empapelado, el lugar donde hubo una escalera, otra pintura, esa cosa que te produce una especie de melancolía. Oria Puppo, una talentosísima escenógrafa y vestuarista.
*La pintura que es proyectada, en la parte de abajo, a la izquierda del piletón está borroneada, lo que crea un clima muy extraño y fronterizo, donde la luz juega un papel importantísimo. Este piletón no es tan fácil. Es un espacio sorprendente y luminoso.
*El trabajo de Tantanian y Puppo dio por resultado una ambientación que incluye el vestuario, que se integra a la perfección a todo el proceso creativo. Los aficionados al teatro lo van a disfrutar y apreciar ya que aquí detrás, además de literatura, hay pintura y datos que remiten a la iconografía religiosa.
*Una pieza muy recomendable. Hay que mencionar a Jorge Pastorino en iluminación, hombre que trabaja en cine y teatro, que es de lo mejor que hay. En cada obra crea una atmósfera diferente.
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